A l@s olvidad@s cuyo único futuro es morir
Qué es
El coltan o coltán no es propiamente un mineral. Toma su nombre de la abreviatura de la columbita (una mena del columbio) y la tantalita (mena del tántalo); estando formado por una combinación de éstos.
Para qué sirve
Es utilizado en casi la totalidad de aparatos electrónicos: teléfonos móviles (de los que muchos tenemos más de uno), GPS (como el que llevamos en el coche), ordenadores (imprescindibles), videoconsolas (a las que juegan nuestros hijos, y nosotros también – que todo hay que decirlo-), PDA, reproductores MP3 y MP4, DVD, televisores de plasma (como ese tan flamante que nos hemos comprado hace poco), implantes médicos, satélites artificiales, armas teledirigidas (esas tan chulas que, según Rodríguez Zapatero, no matan), etc., etc., etc..
Esto es debido a sus propiedades: superconductivo, ultrarrefractario (capaz de soportar temperaturas muy elevadas); capacitor (almacena carga eléctrica temporal y la libera cuando se necesita); alta resistencia a la corrosión y a la alteración en general.
Resumiendo: nuestro avanzado mundo tecnológico no puede prescindir del coltan.
Consecuencias de su producción
El coltán era, hasta hace relativamente poco tiempo, una simple curiosidad mineralógica propia de coleccionistas; pero, como puede suponerse, ha pasado a ser crucial para el avance tecnológico. Baste imaginar las consecuencias económicas que podrían derivarse del posible hecho de que las existencias de esta materia desaparecieran de la noche a la mañana: la fabricación de aparatos electrónicos paralizada.
Y aquí viene el problema: es muy escaso en la naturaleza. El principal productor es la República “Democrática” del Congo (casi el 80% de las reservas mundiales). A gran distancia le siguen Brasil (5%), Tailandia (5%) y Australia y Canadá (10%).
¡Vaya por Dios! Otra vez nos encontramos con una materia prima cuyos recursos se encuentran en un 90% en zonas subdesarrolladas o en vías de desarrollo. Habrá que volver a “recolonizarlas” (perdón por la ironía).
Por lo pronto, el coltán ha provocado que la República Democrática del Congo lleve más de 15 años de guerra civil (sobre todo en la región de Los Kivus) entre las diferentes facciones políticas y grupos tribales por hacerse con el control de su producción. Más de ¡cuatro millones de personas! han muerto ya como consecuencia directa de la guerra, de una violencia atroz. Eso, sin contar las muertes indirectas provocadas por hambre, desnutrición y enfermedades; y el continuo flujo de refugiados de unas zonas a otras del país, así como a Ruanda, Sudan y Uganda.
Una curiosidad sobre este conflicto: actualmente hay desplegados en la zona 17.000 cascos azules, la mayor fuerza de paz desplegada hoy en todo el mundo
¿Cómo es que no somos informados continuamente por nuestros eficientes medios de comunicación de masas de este conflicto? Un conflicto que se está extendiendo, además, a Ruanda y Uganda. La explicación es sencilla: Estados Unidos, Japón y China son los mayores importadores de coltán. Como no se puede llegar a controlar directamente a los gobernantes de la República Democrática del Congo a causa de sus constantes vaivenes políticos, pues se opta por la solución más fácil: se lo compran a Uganda y Ruanda, que, a su vez, lo roban del Congo. Sorprendente ¿verdad? Y los cascos azules, allí, calladitos, intentando poner el orden suficiente para que estos países sigan teniendo sus raciones periódicas de coltán. Parece de película de ciencia ficción, pero es la realidad.
Pero aquí no acaba la cuestión. El coltán lleva normalmente asociados, formando fases minerales exóticas, elementos como el uranio, el torio y el radio. El Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad de Nairobi, en un estudio llevado a cabo en el año 2.007, puso de manifiesto las altas dosis de radiación de los trabajadores congoleños que se dedican a la extracción de coltán. Ello debido, fundamentalmente, a la forma prácticamente artesanal y manual de hacerlo: se lleva a cabo haciendo pozos a base de “pico y pala”; se extrae el mineral junto con la tierra y posteriormente se lava al modo en que se hacía antiguamente para la obtención de oro. Se prevé un aumento desmesurado de casos de cáncer en las zonas de extracción.
Pero es que hay más. ¿A que no adivinan Uds. quienes son la mayoría de trabajadores que se introducen en los pozos para extraer el mineral? Tengan en cuenta que son pozos estrechos y pequeños, en que los que tienen escasa estatura y gran agilidad son los que más rinden y producen. Pues sí. Niños. En la mayoría de los casos, prisioneros de guerra que son tratados como esclavos.
Conclusiones
Que no se me malinterprete. No pretendo promover que dejemos de utilizar nuestros ordenadores, nuestros teléfonos, nuestras televisiones…
Mi pretensión es llamar la atención sobre el hecho de que somos las sociedades desarrolladas, nosotros, los que nos estamos aprovechando de la gran riqueza de la República del Congo. Por eso mismo tenemos la gran responsabilidad de pacificar la zona y ayudarla a convertirse en una sociedad civilizada y desarrollada y que la extracción de coltán se realice con la tecnología adecuada. Tenemos que exigir a nuestros gobernantes que lleven a cabo esta labor de una manera decidida y efectiva. Porque tenemos medios para ello.
No podemos seguir apoltronados en nuestro bienestar tecnológico, olvidándonos de quienes nos facilitan ese bienestar.